Marcos Galperín: “Siento que MercadoLibre está recién empezando”
Actualizado: 12 nov 2020
El empresario más exitoso de la Argentina en la última década cuenta su trayectoria sobre cómo conformó un ecosistema de compra-venta de productos y servicios financieros. Además, explica cómo las grandes crisis beneficiaron enormemente a la empresa.
A veces los sueños se cumplen. La idea se originó en un garaje y se convirtió en un imperio. Hace 21 años, entre menos de diez personas, en un edificio en Saavedra, Buenos Aires, subían el sitio MercadoLibre “subastas por Internet” para los primeros usuarios. Convencido de que Internet era la clave para cambiar el mundo, avanzó y consiguió la democratización del comercio a través de la tecnología. Así fue como su fundador, Marcos Galperín, con apenas 28 años de edad, pasó de emprendedor a empresario. Actualmente, MELI, MercadoLibre, cuenta con operaciones en países como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala y México, entre otros.
Tras haber terminado el secundario en la Escuela Escocesa San Andrés en Victoria, Buenos Aires, quiso ir a estudiar a Estados Unidos. Partió a la Escuela de Negocios de Wharton, en la Universidad de Pensilvania, donde se graduó con honores en 1994. Poco tiempo después, regresó a Argentina para trabajar en la YPF dirigida por José Estenssoro. Pero Galperín se quedó hasta 1997, ya que realizó un master en la Universidad de Stanford entre 1997 y 1999, que en parte financió YPF.
Galperín, con US $4.600 millones de fortuna personal de acuerdo al ranking de Forbes, encabeza la lista de los billonarios argentinos. El prestigioso diario británico Financial Times listó a Mercado Libre como una de las 100 empresas que prosperaron durante la pandemia, la única en Latinoamérica. Asimismo, la pandemia duplicó la operación. La compañía tiene 63 millones de usuarios que compran y venden en 18 países.

Galperín: "Algo que suelo hacer es escuchar a muchas personas, y al final del día, saco mi propia conclusión".
Crédito: cortesía de Marcos Galperín.
¿Cómo surgió la idea de crear tu propia empresa?
Me encontraba haciendo un postgrado de negocios en Stanford, California, y en ese entonces sucedían muchas cosas en el mundo de la tecnología y el Internet. Había tecnología bastante nueva y tenía muchos compañeros haciendo emprendimientos nuevos. Se me ocurrió hacer algo en América Latina porque no sucedía nada interesante con Internet en esa parte del mundo.
Cuando iniciaste el proyecto tenias aproximadamente 28 años, ¿tuviste dudas o inseguridades siendo tan joven?
Sí, por supuesto que sí. Pero la verdad que también es una edad buena para tomar riesgos. Digamos, ¿qué era lo más grave que podía pasar? Que me vaya mal. Si eso hubiese sucedido, hubiese buscado otra cosa para hacer. No tenía hijos, no tenía ninguna obligación, lo cual me parecía un buen momento para tomar riesgos.
Tu familia tiene un negocio de cueros. ¿Fue difícil tomar tu propio camino y no dedicarte a ese negocio?
En realidad no. Yo nunca había trabajado en el negocio de mi familia. Soy el cuarto de cinco hermanos. Mis hermanos más grandes sí están trabajando ahí, entonces yo sentía que no tenía ninguna obligación de hacerlo. Además, no sentí presión de entrar a trabajar en la empresa, entonces no me costó en ese sentido. De hecho, antes había tenido otros trabajos que eran independientes de mi familia.
Habiendo empezado tan joven, probablemente recibiste ayuda y consejos de círculos cercanos. ¿Quién fue la persona que más te ayudó a lo largo de tu camino de empresario?
Sí, recibí muchos consejos. Al principio más de mi familia, mi padre principalmente. Pero me cuesta identificar una persona que haya sido la que más me ayudó. Tal vez la gente que trabajó conmigo, mi equipo. Y dentro del equipo también me costaría individualizar a una persona. Pero creo que en distintos momentos, distintas personas del equipo fueron con las que más trabajé o con las que más me identifiqué, pero esas fueron cambiando también. Así que diría que escuché siempre a mucha gente.

Galperín recibió un Premio Konex en 2008 y un Premio Konex Platino en 2018.
Crédito: Nolan Rada Galindo.
¿Tenés algún referente al que siempre admiraste? ¿Por qué?
Tengo varios referentes que admiro. Tal vez el que más admiro es Elon Musk, que es el fundador de PayPal y de Tesla. Y, obviamente, Steve Jobs. Pero como todos, tienen cosas buenas y cosas no tan buenas. Por ejemplo, Steve Jobs como líder, tenía cosas que no son muy admirables, pero como visionario sí. Por su parte, Elon Musk es una persona que me parece que hace cosas extraordinarias.
Mirando hacia atrás y con toda la experiencia vivida, ¿qué le dirías a tu “yo” de 28 años?
Le diría que disfrute mucho el camino. Que no se amargue cuando las cosas salen mal, que no se ponga demasiado eufórico cuando las cosas salen bien y que disfrute el día a día. Además, le aconsejaría que arme un buen equipo con el cual disfrute trabajar todos los días, que invierta mucho en tecnología y en conocimientos tecnológicos. Por último, que arme lo más rápido posible un equipo muy grande y muy bueno de programadores y desarrolladores.
"Creo que si hacemos las cosas bien en América Latina, nos van a reconocer en todo el mundo".
¿Qué es lo que te sigue impulsando a seguir liderando MercadoLibre?
Todas las oportunidades que tenemos, por ejemplo, en Mercado Pago, todas las cosas nuevas que vemos que se pueden hacer. Asimismo, sentir que todavía lo que tenemos por hacer es mucho más de lo que hicimos. De hecho este año, que es nuestro año número 21, estamos creciendo mucho más rápido que en los 20 años anteriores. La empresa está más que duplicando su tamaño. Quiere decir que este año estamos agregando más transacciones que toda la que nos tardó 20 años en hacer. En el 2020 agregamos todo el equivalente a todo el año 20, que nos llevó 19 años construir. Así que sentimos que esto está recién empezando. En este momento, MercadoLibre está muy bien posicionada, tiene buena marca, buen capital, buena tecnología, buen equipo de desarrolladores. Por lo tanto, podemos hacer muchas más cosas y disfrutar mucho más el camino que antes, cuando teníamos muchas ideas pero no teníamos el dinero, la marca, la posición de liderazgo, o los desarrolladores. Sinceramente, me cuesta ver oportunidades más atractivas que MercadoLibre y Mercado Pago en América Latina.
Crédito: MercadoLibre.
¿Qué te gustaría hacer después?
No lo sé. Sí sé que nada en el sector privado, ya que me parece que no hay nada más atractivo que MercadoLibre. Sin embargo, me gustaría tener un período de introspección para saber qué es lo que querría hacer a continuación con mi vida.
Si no hubiese existido MercadoLibre, ¿cómo te hubieses imaginado tu vida?
(haz click para escuchar audio)
¿Y al rugby lo hubieses potenciado más allá o solo como un hobby?
No creo. A los 18 años tuve que tomar una decisión con respecto al rugby. Tuve que elegir si continuar con mi carrera de rugbier, que justo me habían seleccionado para Los Pumitas, pero elegí irme a estudiar a Estados Unidos. A partir de aquel momento, el rugby siempre quedó como una cosa más secundaria, tal vez para otra vida, pero en esta quedó relegado.
La pandemia benefició enormemente a la empresa, ¿cómo fue el crecimiento en cuanto a estadísticas?
Más o menos duplicamos nuestro volumen de negocios. Por ejemplo, en mercados como Chile crecimos cinco o seis veces. En Colombia, Argentina y México, más de dos veces. Así que aceleramos muchísimo el crecimiento tanto de MercadoLibre como de Mercado Pago.

(estadísticas de crecimiento MELI 2020).
Crédito: Jimena Lawson.
MercadoLibre es una empresa con mucho prestigio en Latinoamérica, ¿aspiras a que llegue a ser como una empresa referente reconocida mundialmente?
Nosotros nos enfocamos únicamente en América Latina. Creo que si hacemos las cosas bien en aquella área, nos van a reconocer en todo el mundo. Sin embargo, no es una aspiración que tengamos como empresa. El reconocimiento mundial no nos interesa ni nos motiva. Sucede naturalmente, si uno hace las cosas bien.
¿Cómo sentís que la política afecta a MercadoLibre y a las empresas del país?
Mejor no meternos ahí ahora.
Por: Jimena Lawson.

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